VOX POP MAGAZINE TV 2.1

25 02 2009

teleymedia-en-la-playa

VOX POP UN MAGAZINE 2.1

Uno de los pasos firmes que debe dar la televisión en su evolución natural es algo en que todos los actores están de acuerdo: la televisión ha de ser participativa.

Tres son las posibles vías, la red, la interactividad TDT, o ambas.

Pero el gran requisito es la generación de una red social como motor y vinculación del usuario al contenido de televisión. La boda inevitable entre la red y la televisión va a generar sin lugar a dudas redes sociales de televisión con dos posibles variantes:

1.

Redes de usuarios entorno al canal-agregador de contenidos.
2.

Redes de usuarios entorno a contenidos audiovisuales individuales. (esta posibilidad puede crear formatos totalmente desvinculados a cualquier canal – agregador).

Las redes entorno a los contenidos posibilitan una mayor vinculación del espectador-consumidor que refuerza su fidelidad a través de la posibilidad de aportaciones personales al desarrollo de los contenidos y a la intercomunicación con otros usuarios de su misma red e interés.
Hasta ahora los planteamientos de participación por el usuario siguen siendo unidireccionales es decir, la producción del contenido tiene una base editorial proporcionada desde arriba en el flujo de la comunicación y los usuarios aportan, discuten y se comunican entre ellos con la referencia de ese contenido proporcionado.

Supongo que a esto se le podría poner la etiqueta 2.0.

A finales de 2007 inicié un ejercicio creativo para buscar un nuevo formato de televisión.
El acercamiento era el replanteamiento de cómo generar y decidir los contenidos de éste.

La principal conclusión fué que la mejor manera de crear un formato original era alterar la visión lógica y establecida de la jerarquía dentro de los programas de televisión, lo que tiene que ver profundamente con el flujo de la información.

Dentro de cualquier producto televisivo se comunica con un sistema de equipo que mediante la producción, la redacción y la realización bajo la línea editorial de la dirección del programa ofrece un resultado al espectador que lo consume.

El esqueleto de todo esto es lo que se llama la “escaleta” y no sólo se refiere al orden y tiempos de los diferentes bloques, es la decisión de cómo se comunica y QUÉ se comunica. La figura principal en la que recae usualmemte esta responsabilidad es la director@ del programa.

El motor del futuro programa y la diferencia con el método tradicional de decisión de los contenidos, sería una red social de usuarios que propondría y decidiría los contenidos del programa dentro de una estructura básica estable. Se daba un paso más que lo puramente 2.0 ya que el espectador no sólo tenía la posiblidad de aportar “después de”, sino que comenzaba a aportar “antes de”. La linea editorial se comparte con el espectador. ¿Es esto la tv 2.1?.

El formato elegido fué el Talk Show en directo.

Esquemáticamente el programa consistía en el desarrollo de temas y contenidos propuestos por sus espectadores utilizando sus aportaciones y la interactividad en directo con los invitados en plató utilizando diferentes redes sociales. ¿Por que en directo?, el directo es la esencia de la participación, la intercomunicación entre los espectadores y la posibilidad de la participación en tiempo real en el programa es una combinación explosiva y adictiva.

El primer problema era el tipo de redes sociales que deberíamos utilizar.

La primera propuesta era utilizar una red ya existente en la que los espectadores promoviesen y votasen sus temas. Se intentaba aprovechar el rodaje y la inmediata notoriedad que implicaría utilizar esta red. No es lo apropiado. En este tipo de redes suele haber ciertas actitudes maliciosas, incluso grupúsculos más o menos organizados que vetan o promueven temas y noticias según sus intereses.
El cambio de roles del programa nos obligaba a ser agregadores y organizadores pero no podiamos permitir que esta “democratización” deribase en la “tirania” de algunos. Puede parecer incongruente la decisión de cierto control sobre las aportaciones de los usuarios si lo que realmente queremos es un programa hecho por ellos, pero es una necesidad para evitar esas actitudes espúreas y dar cierta forma digerible a la heterogeneidad en todos los sentidos que conlleva esa apertura de puertas.

La conclusión era pues la creación de una red social propia.

De hecho la red está construida en su base, y subía a la nada despreciable cantidad de más de 2.000.000 de usuarios.

Ahora pienso que es un objetivo imprescindible la conversión de este potencial en una red social entorno a los contenidos de cualquier canal, canales que con el tiempo se covertirán en estructuras abiertas sin parrillas lineales.

Esta es una aproximación a lo que podría ser un formato de tv en directo en un futuro cercano, hay cambios que llevar a cabo y que no serán fáciles en estructuras de producción ya afianzadas. La red y la televisión están condenadas a estar unidas, eso es evidente, mucho se habla de la distribución, pero poco de lo que la utilización de la red puede aportar en la creación de contenidos.

Y creo que ése es el gran potencial.

Puntualización: De manera muy esquemática se describe el formato, está registrado y por supuesto tampoco se describe el “know how” resultante de todas las conclusiones. Digamos que es un formato a la espera. Contactos en la parte superior del blog,





Tele Buena, Tele Mala

17 01 2009

imagen-visor

control-central3control-de-realizacion

Una de las grandes verdades universales de la humanidad es que la televisión es por definición mala o muy mala.
La televisión es vista como un ente devorador de neuronas que embrutece y envilece a cualquier incauto que abra sus ojos frente a ella cual lobotomizador a distancia. El coco, vamos.

Y además aburre.

Mentira.

Al menos para la gran mayoría de personas que día tras día y a veces de una manera casi inconfesable consumen productos con tan mala imagen como reality shows o testimoniales.
Se critica a la televisión de aborregar y embrutecer a la gente que, pobrecitos ellos se plantan frente a la tele día tras día a ver su “Gran Hermano” y son incapaces de ver, como nosotros, lo malo que es ver “eso”. Nosotros que vimos “Los Soprano” y vemos “Mad Men” que disfrutamos de “Planeta Tierra”, que sabemos que la tele es muy muy mala.

De manera inmediata, no solamente nos convertimos en aladides del buen gusto y la cultura de una manera absolutamente prepotente y con un desprecio implícito a las personas que ven ese tipo de televisión en su derecho y en su libertad de criterio, sino que además metemos en un solo saco todo lo televisivo.

Y no hay una sola televisión, desde hace tiempo hay muchas y más que habrá.

Distingamos, la televisión es una industria que adapta sus productos a sus posibles compradores. Lo que es una mierda o no lo dejan para que lo juzguen otros.

Así de fácil. Posiblemente podamos ver elementos de poco gusto en ciertos productos “main stream” como vemos en muchas de las televisiones generalistas, pero recuerden la leyes de la oferta y la demanda… Quizás yo me encuentre entre el público que prefiera ver “Los Soprano” pero quizás es por que yo esté en el público objetivo al que va dirigido la serie.
Como empresas, los grandes productores y difusores de contenidos tienen claro la diversidad de grupos sociales que componen su clientela, y actúan en consecuencia. Evidentemente no tomarán actitudes empresariales contrarias a derechos elementales ni que fomenten la ilegalidad, pero evitan, por que no es su misión, el adoctrinamiento de lo que el público deba o no deba ver en base a una supuesta o no adecuación. Papás cada cual tiene los suyos. Se rigen por lo que ellos creen que a sus diferentes públicos les gustaría ver.

Es muy sencillo, si ven mi producto, les daré más, si no, lo retiraré.

¿Hay televisión con buen gusto y otra con mal gusto? ¿Una televisión buena y otra televisión mala?. Es un juicio de valor, con la validez que tienen las opiniones subjetivas. Lo que si hay seguro son diferentes públicos.

¿Cambiará el panorama con la televisión bajo demanda?, no veo por que tiene esto que alterar los gustos del público.
Si hubiese una apertura en la llegada de nuevos contenidos fuera de los canales habituales bajo licencia, un mayor abanico de contenidos llegaría al consumidor, pero no creo que este cambio en el uso práctico de la tv tenga que ver con un cambio en las preferencias del espectador. Las diferencias entre los espectadores y sus diferentes gustos tiene que ver más con razones sociológicas que televisivas.

Decir que la televisión es mala, es simplemente sesgado.
control-central2